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viernes, 25 de enero de 2008


HOSPITAL ROBERTO DEL RÍO CON HISTORIA

Entre 1899 y 1901 se produjo en Chile una gran epidemia de sarampión, con alta mortalidad, que afectó a unos 10 mil niños. Debido a esto, las alarmadas autoridades decidieron crear un hospital de niños. El presidente de la Junta de Beneficencia, Don Manuel Arriarán, convocó a médicos a trabajar a favor de los pequeños pacientes en dependencias improvisadas en una casa de Ejercicios de la Congregación de las "Hijas de San José Protector de la Infancia", ubicadas en la calle Moneda con Almirante Barroso. El día 15 de octubre de 1900 se ingresaron los primeros niños enfermos y a sus madres. En los tres primeros meses se hospitalizaron 755 niños con 273 madres, que colaboraban en su cuidado. Como hecho lamentable, fallecieron en este periodo 141 niños.

Indudablemente esta experiencia fue evaluada positivamente, por lo que el 5 de enero de 1901 se destina un edificio de la calle Matucana para ser implementado como Hospital de niños, el que debiera recibir a todos los pacientes que requiriesen cuidados especiales. Este Establecimiento tuvo como primer Director, a don José Manuel Arriarán, secundado como Subdirector por su sobrino el Dr. Roberto del Río y quedó al cuidado de las Hijas de San José Protector de la Infancia.

Por lo expuesto, podemos concluir sin lugar a dudas que el primer Hospital de niños en Chile se inauguró el 5 de enero de 1901, abriendo sus puertas y dando alivio y mejoría a los niños y niñas de nuestro país. Durante su primer año de servicio a la comunidad, ingresaron 2.601 pacientes, falleciendo un total de 385 menores (14.8%)

En 1903 y "con material propio, muy rudimentario y con la ayuda del instrumental facilitado por el servicio de Cirugía del Hospital San Vicente, se llevaron a cabo las primeras Intervenciones quirúrgicas".

En septiembre de 1907 fallece Don Manuel Arriarán y la Junta de Beneficencia nombra como Director al Dr. Roberto del Río el que, en 1888 había sido nombrado "Profesor de Enfermedades de Niños". En este periodo se consolida, para bien de la población infantil, las bases de lo que deber ser un hospital pediátrico.

En mayo de 1917 fallece el Dr. Roberto del Río y la sociedad, en forma unánime propone a la Junta de Beneficencia, darle al hospital el nombre de "Hospital de Niños Dr. Roberto Del Río".

El funcionamiento del Hospital de Niños Dr. Roberto del Río en el edificio de la calle Matucana se desarrolló en forma ininterrumpida hasta el año 1939, albergando a centenares de Médicos, profesionales del área médica, técnicos y administrativos que en la cotidianeidad contribuyeron a recuperar la salud de miles de niños y niñas que acudían en búsqueda de atención.

En el año 1939 se trasladó desde la calle Matucana a su actual ubicación, Av. Profesor Zañartu donde se construyó y habilitó un edificio que cumplía todas las características de un Hospital infantil modelo, dedicado a la atención infantil y a la enseñanza de los profesionales que participan en esta.

Han transcurrido 68 años de funcionamiento del Hospital en sus actuales dependencias, el que sin lugar a discusión ha contribuido, desde la perspectiva de salud infantil individual y comunitaria a prestigiar al país, como asimismo a elevar el nivel y la calidad de vida de sus habitantes. Actualmente es el Hospital Infantil más grande del país en término de camas, infraestructura, cantidad de atenciones, docencia, diversidad de especialidades y complejidad. Todo esto es el producto del trabajo permanente silencioso y abnegado de generaciones de funcionarios cuya misión ha sido y es el recuperar la salud de los niños y niñas de Chile.

lunes, 26 de noviembre de 2007


CONTAR PARA RECORDAR

La historia que a continuación les relato debe ser contada respetuosamente, pues se trata del “San José del San José”.

Hace alrededor de 15 años, en la Bodega de rezagos del Servicio de Salud Metropolitano Norte, encontré una estatua de tamaño natural de San José con Jesús en sus brazos, abandonada entre muebles clínicos y equipos médicos en desuso.

San José presentaba múltiples lesiones superficiales, cuya distribución indicaba la acción traumática del tiempo, el abandono y el olvido. La lesión principal estaba en la extremidad superior derecha, donde tenía una amputación de 5 cms. por encima de la articulación radiocarpiana.

La mano y parte inferior del antebrazo la encontré algunos días después. El tiempo transcurrido y sus bordes irregulares impedían una implantación directa en la estatua que en todo caso, requería de hospitalización.

Con algunos funcionarios de buena voluntad decidimos hacer el difícil traslado con los medios y métodos habituales a nuestro alcance inmediato, comprobando de ese modo que santos y pecadores son acogidos sin diferencias.

Una tarde fría de lluvia, en una camilla blanca, tapado y asegurado, el maltrecho patrono San José fue subido a una ambulancia y sin estridencia alguna fue llevado de regreso a su viejo hospital San José.

Sin acuerdo previo la camilla fue rodada rápidamente como de urgencia, sin detención en Portería, hasta el patio central del hospital. No olvidaré las caras de asombro y reprobación del personal de portería y otros que circulaba por allí, cuando nos vieron poner a nuestro “paciente” de pie, a la intemperie … Y allí permaneció por largo tiempo, inmutable, con sus lesiones y amputaciones.

Un llamado que se mantuvo por años a los pies de la imagen decía: “Démosle una mano a San José”, en donde fue agregada una frágil alcancía de cartón, que fue siendo reemplazada de tiempo en tiempo por otras mas resistentes.

Enfermos o familiares agradecidos o esperanzados, materializaban esos sentimientos con su aporte monetario. Ignoro cuantas fueron o como rodaron esas pequeñas monedas, no tiene mayor importancia, porque gracias a ello San José tiene ahora sus dos buenas manos de carpintero y una túnica que es la antigua, pero bien remendada y además, un gran edificio nuevo.

Esta historia es del todo verdadera y nuestro San José hoy en día está donde debe estar, para algunos casi desapercibido, en un rincón muy a la izquierda de la sala de recepción principal de su hospital.

Dr. Jorge Sanhueza Cruz

domingo, 26 de agosto de 2007

HISTORIA DE LOS CESFAM DE LA COMUNA DE COLINA

En el mismo terreno donde hoy funciona la Escuela Especial “Ernesto Soto Negrete” se comenzó a escribir, hace cuarenta años, la historia de la salud en la comuna de Colina.

Ahí estaba el pequeño consultorio, que, por necesidad, diez años después, tuvo que ser trasladado frente a la piscina La Ponderosa en la carretera Gral. San Martín.

“Yo llegué al consultorio en el año 1980 cuando ya existía en la calle Gral. San Martín. Se trabajaban los programas dental, de la mujer e infantil. Venía poca gente, más bien por urgencias”. Así recuerda la administrativo Violeta López la realidad que esos años se vivía en el Consultorio de Colina.

De ahí que en el año 1982 bajo la dirección del Dr. Juan Salinas se construyera el primer SAPU. Progreso que vivió Luisa González, técnico paramédico de ese recinto. “Llegué un mes después de la inauguración. Recuerdo que era pequeño, tenía 2 box de atención, residencia médica y se atendía las 24 horas. Dos años después, los técnicos paramédicos quedamos a cargo del establecimiento. Lo que más me impresionó es que en esos años nunca hubo muertes”.

Eran años donde la población en Colina no superaba los 30 mil habitantes, por lo mismo la demanda era menor, y para la administrativo Rosita Rodríguez, eso se traducía en un mejor ambiente laboral. “En ese tiempo existían fichas individuales, se daban horas médicas el mismo día lo que provocaba largas filas, pero el ambiente laboral era más cercano que ahora”.

Hoy Colina cuenta con 90 mil habitantes. Pero ya en el año 1997 las necesidades y el aumento de la población llevaron a construir un nuevo consultorio, el de Esmeralda, ubicado en el kilómetro 31 de la carretera Gral. San Martín.

Un año después ya se daban los primeros pasos a la formación de centros de salud familiar. “En el proceso de inicio de aplicación del modelo de salud familiar, el consultorio se cerró para realizar los cambios de tarjeteros y de oficinas. Al día siguiente personas en la puerta del consultorio trasladaban a los pacientes a sus sectores según su dirección”. Recuerdos que mantiene vivo la matrona Mirna Cordero, que en esos años ni siquiera imaginaba que esos hechos serían los primeros pasos para un gran salto: La acreditación de ambos Consultorios como Cesfam en el año 2004.

Hoy la salud en Colina cuenta con la capacitación de sus funcionarios, un CECOF recientemente inaugurado en la Villa Oro Olímpico, 5 postas rurales (Canteras, Los Ingleses, Santa Marta de Liray, Colorado, y Chacabuco), 1 SAPU y 1 COSAM.

Una infraestructura, que después de 47 años, cuenta con 152 trabajadores en el consultorio de Colina y 111 en Esmeralda.

Un grupo humano que a través de 4 ambulancias, 4 furgones, y 4 vehículos de servicio llega hasta las zonas más alejadas para entregar el mejor servicio de salud, que en los años sesenta, añoraban los familiares de los que hoy disfrutan de sus beneficios.

martes, 24 de abril de 2007



COMPLEJO HOSPITALARIO SAN JOSÉ CON HISTORIA

El nacimiento del Hospital San José se remonta al siglo pasado. Se ha mencionado el año 1841 como posible inicio de actividades, sin embargo parece ser que sólo en 1872 entra en funciones permanentes a raíz de una violenta epidemia de viruela, cuando no estaba aún terminado, ni menos habilitado.

Su nombre original fue “Lazareto de El Salvador”, según consta en los libros de hospitalizaciones de las “Hermanas de la Caridad”, religiosas que lo dirigían en sus primeros años, para años más tarde, a comienzos del siglo 20 recibir el nombre de Hospital San José.

En los primeros años de funcionamiento, el hospital atendía a enfermos en epidemias de viruela, fiebre tifoidea, cólera y otras enfermedades contagiosas, que requerían mantener a los pacientes aislados. No era casual su ubicación al lado del cementerio general de Santiago, con el cual mantenía una puerta de acceso directo, por la alta mortalidad de dichas enfermedades.

Sólo a partir de 1929, se dedica exclusivamente a la atención de tuberculosos, creando los servicios de tisio-medicina, radiología, anatomía patológica, cirugía y laboratorio. En 1930, el Hospital San José, fomenta la creación de la Sociedad de Tisiología, la que lidera las acciones contra la T.B.C. por muchos años. El equipo quirúrgico de ese tiempo, realizaba intervenciones vinculadas a la especialidad, liderando también la cirugía de tórax de la época.

En ese período el hospital llegó a tener una dotación de 400 camas para enfermos de tuberculosis. Como centro especializado en este tema, fue pionero en la investigación y puesta en marcha de medidas preventivas como la inmunización con B.C.G. y terapéuticas como la quimioterapia y cirugía de tórax.

En la década de los 60’ se plantea como Hospital General y en la década de los 70’ asume la función de Hospital Base del Área Norte de la región metropolitana, otorgando atención de salud a adultos en tres especialidades básicas: Medicina, Cirugía y Obstetricia y Ginecología, contando para la atención ambulatoria con un Consultorio Adosado de Especialidades, Servicio Dental de adultos y niños y Servicio de Medicina Física y Rehabilitación.

El año 1994, se crea una unidad de paciente crítico con tratamiento Intensivo e Intermedios y al año siguiente, 1995, se abre la Unidad de Emergencia del Hospital. Ese mismo año, comenzó el Proyecto de Reposición Hospitalaria del Hospital San José, el cual por sus características de infraestructura no podía seguir en funciones en el centenario edificio.

El traslado a la nueva infraestructura hospitalaria se realizó durante el mes de octubre del año 1999. Este mismo año se crea el Centro de Diagnóstico Terapéutico CDT “Dra. Eloisa Díaz”.

El año 2004 se fusiona el Hospital San José con el CDT “Dra. Eloisa Díaz”, dando forma al Complejo Hospitalario Norte.

A contar del 31 de Mayo de 2006 y por Resolución N° 837 del Servicio de Salud Metropolitano Norte, el Hospital San José y el CDT Dra. Eloisa Díaz pasan a denominarse “Complejo Hospitalario San José”, con el objetivo de mejorar la imagen corporativa, recuperar el sentido de pertenencia e identificación propia.

El Complejo Hospitalario San José, es hoy en día un centro asistencial moderno, destinado a la atención de adultos y recién nacidos, dotado de tecnología de punta, 549 camas en trabajo y una dotación de personal de casi 1800 funcionarios. Mantiene convenios docentes asistenciales con dos prestigiosas Universidades, que utilizan su campo clínico para impartir la enseñanza de la medicina a alumnos de pre y postgrado y además, con numerosas instituciones de educación superior técnico-profesional de carreras paramédicas.